15 Jun
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Un océano pacífico
*/No escribo para millones. Ni para uno solo. Ni para mí. Escribo para la poesía misma.
*/El carácter escandaloso de la vida privada de los poetas es solo un proceso de purificación de la otra vida: para que allá haya pureza.
*/Ser contemporáneo es crear el propio tiempo y no reflejarlo. Ser contemporáneo es crear el propio tiempo, es decir, combatir contra sus nueva décimas partes, como se combate contra las nueve décimas partes del primer borrador.
*/No se puede hablar de lo imponderable de manera imponderable. Mi meta es confirmar, darles peso a las cosas. Y para que mi “imponderabilidad” (el alma, por ejemplo) tenga un peso, se necesita un poco del léxico y de la vida cotidiana, alguna medida de peso que ya sea conocida en el mundo y que haya sido reconocida. El alma. El mar. Si mi símil marino es equivocado, se viene abajo toda la poesía. (Son convincentes solo algunos detalles: cierta hora del mar, cierto aspecto, una costumbre. Pero con el “Te amo” no se gana en amor).
*/Para el poeta el enemigo más terrible, el más maligno ¡y el más honorable!) es lo visible. Un enemigo al que sólo puede vencer a través del conocimiento. Esclavizar lo visible para servir a lo invisible: ésa es la vida del poeta. A ti, enemigo, con todos tus tesoros, te hago esclavo. Y cuánta tensión de la vida exterior se necesita para transformar lo invisible en visible. (¡Todo el proceso artístico!) ¡Que necesario es conocer bien lo visible. Todavía más sencillamente: poeta es aquel que debe conocer todo con la máxima exactitud!
*/Mientras seas poeta, para ti no habrá muerte en los elementos, ya que todo te devuelve al elemento de los elementos: la palabra.
*/El único maestro: el propio trabajo. El único juez: el futuro.
*/Un poeta es un océano pacífico.





