27 Ene

diario

El grado cero del espejo

22 Ene

diario

Estas son las cuatro cosas importantes

Cada día más augures avisan que nuestros bisnietos serán chinos. No es nuevo (es hasta viejísimo) pero ahora el témpano se ve. Está sobre la nariz: China viene a por nosotros. Hasta The Economist (aldabonero imperial) bate el parche. Llega tarde. Oswald Spengler lo olfateó hace un siglo. Y hace medio (a quienes somos biseculares) Marco Belocchio nos  lo gritó en los cines con: “Cina si avicina”. Seguir leyendo »

21 Ene

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En la naturaleza del amor

16 Ene

diario |la semana

La actualidad se fue del país

¿La actualidad? No, no la veo. Se perdió. O se fue del país. Solo existe el estar. El tiempo (como tal) se las tomó. Hay espacio a secas. Una sociedad que vegeta en campana al vacío. Y en esta situación no hay verbo “ser” que asome. Ni país que produzca actualidad. Actual “actual” fue 1895 en que con 4 millones de habitantes el país sorprendía al mundo con 3.500 escuelas, 23.000 industrias, 22 millones de vacas, 75 millones de ovejas. O 1945. O 1983. Seguir leyendo »

11 Ene

diario |la semana

¡Un micrófono, por favor!

Esta mas que probado que lo mas invisible suele ser aquello que tenemos frente a los ojos. Nos pasa con las personas más proximas. Con la gente.  Con lo que hacemos. Cuando más lo hacemos, menos lo vemos. Hasta la costumbre se comporta como velo, como pared. Seguir leyendo »

1 Ene

diario

¿Diez años no es nada?

Al cumplir 600 Semanas, escribir 2.500.000 de caracteres y un infinito de letras de arena, es visceral que regrese a la primera de ellas. En  ese entonces publicada en La Nación, y en instante histórico que parió por cesárea a un líder patagónico. Kirchner dejó el país como está: patas para arriba y patas abajo, según el color del cristal con que se lo mire. Va, entonces, el texto de aquella última semana de 2001. La del final de 2011 invito a que la “escriba” cada lector. Les agradezco el relevo. Y nos deseo buena suerte.

SEMANA 52 DE 2001

Por descuidar la realidad, a Luis XVI, a Nicolás II y a Fernando de la Rúa les sucedió lo mismo: abandonar un poder que suponían propio, irse a los tumbos y dejar como herencia  lo impensable. La furia de la semana 51 aun impide pensar. Y es urgente pensar. La cacerola (rotunda, terminante, sintética) exigió pronto regreso a la realidad. El Congreso (difuso, palabrero, indeciso) le dio la espalda. Y así, por solo 31 votos (y un escamoteo) contrajimos a “Speedy” Adolfo Rodríguez Saá. Seguir leyendo »