La flor del Sol
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Esta foto fue tomada en la Tierra. Pero la flor es del Sol. Fue en su más creativa semana (luego que hubo colgado el farol en el techo del universo) que Dios pobló las comarcas de bestiarios y jardines varios. De todas sus criaturas el Sol resultó la más sobrenatural. La más próxima a él. SerÃa el Fogonero que habrÃa de ocuparse de mantener la Creación en pie. Por esta primacÃa fue que dio al Sol un regalo a su imagen y semejanza (no de Dios, sino suya): una flor astronómica que pudiera seguirlo del alba a la noche. Planta que por esa puntual misión hace temblar todo el andamiaje de la razón. Por tal condición es adorada en las culturas de América, sobre todo en Perú, donde el Sol dejó caer la primera semilla. Y llegó el mito a Grecia, con el nombre de Clytie,. de la que se enamoró Apolo. Está a la vista que no nació en un instante de abuso creativo como la cebra o divertido como el canguro. Y es criatura respetada. No como el cienpiés (al que la Pulcra Academia de la Lengua se emperra en llamar ciempiés) Nada de esto le sucede al fascinante girasol. Es que no es de la Tierra. Es del Sol.
Larga fama de sagrado tiene el árbol del ghinko, y bien que está. La del girasol es de otro orden, como si respondiera a un mandato que se nos escapa. Algo que también sucede con el lirio del campo aunque en su caso la Biblia se fijó en él. Sorprende que sea asà siendo que tanta flor es, que requiere dos nombres. “Girasol�, porque rueda detrás de la luz. Y “Mirasol�, que no es un mero seudónimo sino signo de algo mayor. Que no se le escapa a los niños. No hay cuaderno escolar del mundo en el que su dibujo no aparezca en su diseño de escarapela. Por lo demás, si millones de ejemplares “miran� al Gran Fogonero con tal unanimidad (ninguno tuerce la vista, salvo que desfallezca para morir un tiempo) debe ser porque cumplen algún servicio energético por ahora secreto (¿el biodiesel que nos salve del petróleo?).
Hay como la representación de lo humano, de un campesino concreto, en este primer plano y en las siluetas de los que detrás intentan seguirlo en su misión de no aflojar. Sobresale el tesón. Y no todos alcanzaron la luz. En condición de extrema fragilidad pulsaron hasta atravesar el cuero de tierra seca. Y en la imagen “humanaâ€? de la planta hasta parece insinuarse un leve matiz de “enojoâ€? pasados ya el desasosiego y la lucha (como la de cualquier campesino en trance similar). Algo del patético “¿Por qué pasan estas cosas?â€? dicho, de modo botánico, claro. Y a quien pudiera corresponderle. Tal vez a William Blake quien le dedicó un breve y bellÃsimo poema titulado“Ah sunflowerâ€?.
Esta fotografÃa la tomó Pedro Armestre de la agencia AFP, en Cuenca (España). Y puede provocar tantos comentarios como seguro dejaron caer los habitantes de la región. Armestre también acerca el suyo poniendo sus ojos en la centralidad victoriosa de esa hija del Sol renaciendo de la nada otra vez, como miles de veces, desde siempre. El fotógrafo encontró a la que mejor podÃa reflejar la queja de la costumbre local: “Maldita sequÃaâ€?, “Esto es por las bombas que tiraron en Irakâ€? o “La culpa es del gobiernoâ€?.
Foto asà no se hace al bulto. Es seguro que Armestre habló con los aldeanos y peinó con su lente el desolado paraje una y otra vez. Por un lado le zumbaban las frases de los campesinos. Por el otro, como viajero del bosque de sÃmbolos (que eso es lo que hace un fotógrafo) se empeñó en plasmar la imagen y su sentido. AsÃ, hasta elegir el ejemplar que mejor reflejase su emoción y el testimonio. Hasta puede que lo hayan movido ideas no tan lejanas de las de uno al escribir la nota (o la de usted en el acto de ver la foto) Nunca estará demás recordar que todo lector también escribe. Y que una sección como “Mil palabrasâ€? también activa a su fotógrafo dormido. Por eso, serán muchos, creo, quienes celebren que Armestre haya tenido “el ojoâ€? de elegir a este girasol no solo por su estampa invicta sino por la forma de corazón de la hoja que parece sostenerlo.


El 17 Jan a las 6:52 pm
Celebro al fotógrafo, celebro al girasol, celebro sus palabras.
Me ha regalado Ud. un momento pleno, emotivo, placentero con cada una de sus ideas.
Me maravilla la riqueza expresiva y cuánto se puede decir a partir de una imagen.
El 17 Jan a las 5:16 am
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El 17 Jan a las 4:49 pm
Descubro con placer “Mil palabrasâ€? para ella. Posiblemente si hoy alguien me pidiera compañÃa y guia hacia aquel lugar resultarÃa imposible encontrarlo, también reconocerlo. Muchos kilómetros por caminos y pistas hasta toparme la flor que sobrevive. Hoy, de nuevo su descripción fantástica me acerca a aquel lugar.
Saludando desde Aranjuez
El 17 Jan a las 9:58 am
La semana de LA NACION, refle ja en ud. un don que muchos quisieramos tener, y en este artÃculo (que hoy puedo regocijarme) una vez mas nos cautiva con su modo de pensar y trasmitir. GRACIAS. Un abrazo desde Vicuña Mackenna, Córdoba, Argentina