Un cerdo en la Luna
Si no lo descubren y consigue escurrirse en algún recoveco del cohete la crónica espacial puede volver a recuperar dimensión humana. Visto está que las últimas aventuras en el más allá ya no impresionan a nadie. Los cohetes no son de uso terrestre. Y tanto los ropajes quÃmicos como los almuerzos en grajea generan antipatÃa. Sus mismos tripulantes parecen ser de otro planeta antes que del propio. Estas travesÃas por lo celeste van resultando ajenas para quienes viajan por lo gris rogando su tren del Once llegue a Liniers. Que esto es aventura. No cohete que despega, toca y vuelve puntual. Perdió magia la NASA y también adrenalina el acto de salirse de la Tierra y volver. Ya no es nota de tapa.
Hasta que aparece lo que apreciamos en la fotografÃa. Irrumpe un cerdo despistado y le devuelve al cohete un interés que no despertarÃa de estar solo ahÃ, a la espera. Lo aceptemos o no (y al menos en este caso) es el cerdo el que nos vuelve a humanizar “nuestroâ€? viaje a las estrellas. Y vaya (si se acepta esta apreciación) el interés mundial que despertarÃa un cable urgente anunciando que un cerdonauta polizonte apareció flotando en la cápsula y que andan todos como locos por ver como le dan oxÃgeno de emergencia y lo suman a la tripulación. Ahà sà que otro Verne cantarÃa.
Pero todavÃa no ha subido sino que cruza el cemento a su aire buscando un sitio donde darse el placer de una trufa. Su agenda porcina no incluye el item “ver de meterme en el coheteâ€?. (Como tampoco la nuestra “ver cuando despega el coheteâ€?). Aquà la que activa el disparador de lo fantástico no es otra que la poesÃa, que está puesta en el hombre como un órgano central de su vida y al que muchos atrofian sin saber (lo cual los aproxima al cerdo…por su inocencia)
Por maravillas que la ficción ignora, la realidad es capaz de armar combos asÃ, en apariencia cómicos o simpáticos, con frecuencia y caudal tan maravilloso que por solo eso la vida no es “una pesadilla contada por un idiotaâ€? sino un mutante paraÃso de asombros. No es que una vez al dÃa (o cada tanto) topamos con “lo extraordinarioâ€?. La noticia es que vivimos en él. “La poesÃa es el encuentro de un paraguas con una máquina de coser sobre una mesa de disecciónâ€? avisaba (a finales del 19) un genial poeta nacido uruguayo (como Isidoro Ducasse) y “hechoâ€? en Francia (como conde de Lautreamont). Fue (y bien que faltan) un polÃtico de la belleza. RepartÃa panfletos con su ideario que reducÃa a una frase: “La poesÃa deberÃa ser hecha por todos, no por uno soloâ€?. No pretendÃa que todos la escribieran. SÃ, que la vieran. Incitaba a descubrir las maravillas dormidas que sostienen la existencia de cada cual.
Argumento que bien puede desestimar un observador realista ofreciendo interpretación menos poética sobre la proximidad de un cerdo salvaje y un transbordador espacial. Y llegar a sostener con derecho, algo asà como “Es una casualidad sin importancia alguna. Este chancho salvaje se perdió y anda buscando su piara. Punto�. Versión que no cierra el caso. Siempre quedará alegrando a la imaginación la otra. La de que el joven jabato dio unas vueltas, eludió los controles de la Nasa (que son para humanos) y hozando, hozando, vio una puertita, un rinconcito acolchado de espuma de algo y sin saberlo él ni nadie, se integró a la expedición. Por último, tampoco sabemos que movió a Chris O`Meara de la agencia AP a captar esta imagen. Le vió un “algo�. ¿Qué es lo que le vió?
Este cuento podrÃa seguir asÃ…â€?No lo pueden matar ni comer. No es mascota interplanetaria cómoda. No hay escafandra. Hay caca imposible de controlar. De llegar vivo a la Luna pondrá al proyecto fuera de su objetivo. Tripulación y hallazgos serÃan nada ante un puerco testigo revocándose en el polvo lunar. ¿Resistirá sin cerda al lado? ¿Nos soportará?. Puede que sÃ. No somos tan extraños. En nuestro ADN se han descubierto genes próximos a los que hay en un jamón. (Pues bien, ahora sÃgalo usted. El verano y el cerdo son suyos)


El 27 Jan a las 2:13 am
muy bueno el blog, saludos
http://www.fotolog.com/redmummy
http://redmummy7.blogspot.com
El 27 Jan a las 6:49 pm
vayamos por lo nacido en Uruguay y hecho en Francia. que costumbre extraña la de separar los hechos que tienen los argentinos. con esta logica podriamos afirmar que Borges era nacido en Argentina y hecho en Uruguay ( Fray Bentos segun sus declaraciones ) y que Cortazar era nacido en Bruselas y hecho en Bruselas.
El 27 Jan a las 10:27 am
A ver Rebecca
siéntase orgullosa de que tres enorme poetas franceses hayan nacido en Uruguay: Ducasse (hijo de un empleado del consulado francés, se fue adolescente) Laforgue (de igual procedencia, fue llevado a ParÃs a poco de nacer) y Supervielle (otro hijo de diplomático) se integró un tiempo y realizó su obra en Francia (donde presentó un dÃa al genial Felisberto).
Los tres escribieron en francés, no en uruguayo. Y los tres pertenecen, que se sepa, a la literatura francesa. Y sà que Borges se hizo también en Uruguay y Cortázar en Bruselas y en ParÃs y Onetti también en Buenos Aires. Creo lo suyo es rizar el rizo. Y la miopÃa. Con folklórica patadita a “los argentinos” que, de no darla ¿como podrÃa sentirse uruguaya?
El 27 Jan a las 4:03 pm
Me ha recordado Ud. un caso, hace ya algunos años, en que la realidad (tomo su ejemplo y denomino asÃ, por lo corto y lo derecho, a este mutante paraÃso de asombros) le hizo un delicado homenaje a uno de mis poetas favoritos: Ray Bradbury. Un grupo de pájaros carpinteros que presumiblemente habÃan confundido el trasbordador espacial con el tronco de un gigantesco árbol se habÃan dedicado a picotearlo con tanta aplicación y perseverancia que consiguieron no sé si agrietar o romper varias de las placas cerámicas del revestimiento exterior de la nave, lo que provocó un retraso de varias semanas con respecto a la fecha revista de lanzamiento al espacio exterior. En su momento el hecho me pareció como un episodio más de esas maravillosamente crepusculares Crónicas Marcianas. El relato podrÃa ir detrás de “El Verano del Coheteâ€?, y titularse, en un despliegue de originalidad, “El Pájaro Carpinteroâ€?, o algo asÃ.
El episodio del cerdo parecerÃa sacado de la imaginación lÃrica de mis paisanos de Galicia, cuya preferencia por la carne de porco en sus diversas texturas y preparaciones raya con el arrebato mÃstico. Estoy persuadido de que si lo convirtiéramos en otro episodio de las Crónicas, el tÃtulo de “Mars is Heavenâ€? (aprovechando la venturosa circunstancia de que Ray Bradbury hubiera utilizado y luego desechado tal tÃtulo para lo que finalmente se llamó “La Tercera Expediciónâ€?) contarÃa con la jubilosa aprobación de las masas populares del Antiguo Reyno.
Reciba un cordial saludo, Esteban.