Semana 25 de 2007
¿Rey de la naturaleza? ¿Medida de todas las cosas? Lo que es, es un demente imparable. Su pasaje de chapita a chapa a rechapa lo concretó en medio siglo. Y en su delirio, trabaja. Su producción de garrotes atómicos aumentó un 37 por ciento en 10 años. Récord que ni Marte (donde, de haber algo, es lo marcial al mango). Tanta dedicación a refilar la cuchillería y tanta tolerancia mundial a que estos orfebres bélicos ahonden su revire, hicieron del sopor la anestesia de la historia. Apenas si abrimos los ojos el día en que nuevas gruesas cifras sobre armas nos quitan el hipo. Y a dormir, que mañana es otro día. ¿Qué el comentario por inútil acaba siendo estúpido? Puede ser. Pero nadie pide echarse debajo de las patas del elefante. Solo avisar que estamos hechos de carne no de cartón, y que tomar cartas en este asunto (al menos en conversación con otros terrícolas en igual peligro) es tan imperioso y útil como cuando nos descargamos hablando sobre la inseguridad que nos rodea en la calle, el barrio o el trabajo. Pues podría suceder ( y está en eso) que la especie se fuera “a los tomates�? solo porque a la mayoría de los terrestres le importe un comino que así sea. Y no es así. Les importa, y mucho. Pero lo ocultan. Se ha generado tal corriente de heroicidad imbécil que el individuo termina por esconder hasta su palabra (lo cual aumenta el horror) Y la humanidad aun podría no ser una utopía.Basta con que cada individuo descubra su valor colectivo. Sobran ejemplos de movimientos que saltaron de una conciencia solitaria a otra, hasta formar la ola solidaria que barrió con una injusticia o paró una barbarie crónica. La guerra es la mayor de ellas. Y el fabricante de armas, quien la mantiene encendida.Aislarse de la política del barrio, de la ciudad, del país, de la región, del mundo, deja el destino de la especie en manos de los bárbaros de cada época. Que en una década se hayan gastado 1,2 billones de dólares en artículos para matar debería tenernos a todos como locos subidos a las paredes. Y gritando. No es el jaguar desgarrando a la corza por instinto. Son unos locos a quienes se vota, apoya o regala el poder. O despertamos, o estos rechapas nos duermen for ever.

