Una nube de polvo
Créase o no había más cordura vital en un cromagnón garrote en mano que en la sesera de un primate 2008 revoleando máster de Eton. Mezquinos, siempre leímos “corto” el mandato de honrar padre y madre. Incluía también a los Primeros de la especie. Ahora, por pavor, esta miopía tiende a corregirse. De ahí que hoy tengan muchas más prensa gorilas, chimpancés y orangutanes, que los animales paternos de la jungla urbana. Dados a comparar los científicos reconocen que la sabiduría agreste del inicio era más honda y reparadora de vida que la que tenemos en la actualidad. Aquella “honraba” el planeta. Esta sacude y castiga a la tierra con riesgo de convertirla en bola de billar: demacrada como la Luna o paspada como Marte. Parece broma pero un jíbaro portando jibarito al hombro mientras recolecta frutas para ambos es más “culto” que un antropólogo que desciende de una 4 por 4 a estudiar su hábitat. Suena absurdo que el pequeño semi arbóreo supere al científico que lo aborda para encontrar “muestra” del pasado. Pero es real. Como domicilio de la especie Gaia necesita que sus habitantes la traten con higiene y respeto. Y esa tarea la cumple más el inocente de la floresta que el sabihondo que desciende de su máquina de echar humo.
La Tierra no deja de avisarnos que también ella es mortal. Que su magma no es bola de platino sino una tensa, encebollada esfera. Que las capas tectónicas (que le crecen como uña humana 3 centímetro al año) se solapan hasta estallar. Esto es lo que la fatiga y descompone por dentro. El sistema solar no es más que una acumulación de dioses iracundos. Desde el vamos de la Creación vivaquear sobre la Tierra fue turismo de aventura. Lo es también para la gente jíbara y otras. Hoy toca tsunami. Mañana, eclipse o arco iris. Son espasmos del planeta natal. Lo azul, lo imprevisto, lo raro. El destino no es robótico: sigue siendo griego. Es hora de ayudar. Y nosotros la liamos.
Lo que aquí parece inocente fotografía laboral nos pone ante un dato de crispante verdad. La grisácea nube de polvo que rodea a unos operarios que palean carbón en una mina. No es la única sino una de las muchas que posee China, país que más dióxido de azufre emite pues el 70 por ciento de la energía que la mueve la obtiene del carbón. Esto allí. Si se fijaran en un mapamundi las restantes cuencas carboníferas en activo se podría apreciar la magnitud de los focos de alta contaminación que estragan cielo y tierra. Por esta causa y por diversas otras de origen distinto, la capa de ozono que recubre el planeta ya fue rasgada por un tajo de 30 millones de kilómetros cuadrados. Hay cifras que por gigantes son torpes a la hora de informar. Temblemos con precisión: el agujero abiertoe equivale a…¡ 10 Argentinas!
Cada día está más claro que el hombre oscureció su destino en la tierra. Perdió gestión de manos y pies, adelantó presbicia, se asordó, empobreció su lengua cicerone. Torpe, fofo (y sin cuerda) su emoción se enfrió. Ya no diferencia volatines del “hombre araña” de hambrunas africanas o despanzurrados de Bagdad. Su pulsión básica consiste en forcejear por la exclusividad de unos dioses, robarse entre sí lo que esté a mano y tratar de ganar en fútbol a quien sea y como sea. A la realidad ambiental no le da bola. Y a quienes habrán de sucederlo (siendo que son sus hijos) tampoco. Un combo narcótico le aguó la conciencia. La diaria pelota visual que le arroja la tevé lo aturde y degrada. Alcanzó a ser más longevo que sus tíos primates, pero al precio de comer plástico, creer en nada y embretarse en guetos, pisos, casas, jaulas. Si naufragara hoy como Robinson Crusoe no pasaría de la playa. Falto de chip, celular y automóvil, sería menos práctico que un cangrejo. No sabría como se ahueca un coco.
Sapos, cucarachas, liebres y pescadores sintieron venir el Gran Tsunami. Y encararon la altura. El ingeniero, el cuántico, el matemático, no. Ignorantes del software natural de la vida, teoremas, palm, celular, no les sirvieron de nada. Sísifo podría recuperar la esperanza aplicando mínimo sentido común. Enviando la razón a diván y la gula a un spá.


El 29 Jan a las 7:26 pm
glup… (como Ud. suele graficar la sorpresa)
Nada que comentar sobre esta nota, todo lo ha dicho su capacidad emotiva e intelectual, generosa y sabiamente.
Tal vez sea ésta la razón de la falta de comentarios del lector.
Ha visto Sr? algunas veces tienen estas no reacciones algunas acciones.
Es increíble su riqueza de vocabulario, metáforas y visión de 360º sobre tan diversos temas.
Felicitaciones por la columna, dejarme a mí sin palabras nos es fácil, se lo aseguro.
Va abrazo