La maratón de que no cesa

Que en simultáneo sucedan las hambrunas más crueles de Africa, los banquetes milyunanochescos de Abu Dabi, y la destrucción de alimentos en España y Argentina, muestran que el primate 2008 “está de la cabeza”. O que ni siquiera la tiene. La oquedad de su cerebro no deja de sumar dislates y horror. Masacres en Afganistán, bombazos en Pakistán y minas racimo en Irak se suceden con igual naturalidad que una puesta de sol. Nos están acostumbrando a que asumamos la muerte absurda como una nueva forma de vivir. Queda claro que no es una sola y de igual entraña la especie humana que habita la Tierra. Que hay otra paralela, felina y córvida que destruye el mundo a gusto sin que asome respuesta alguna a sus desmanes. Las reuniones cumbre solo producen frases. La especie tecno hace agua. Maleó tanto la historia recibida que ahora nacer, vivir, y matar apenas se distinguen. Han diseñado al hombre masa para que vea todo igual. La mega fiesta olímpica china. El mercadeo sexual de niños. La cotidianeidad de la droga. O la sangría de Africa. Como ésta de la imagen.
Lo que sucede (a cada instante: sic) en el continente matriz, ya ni siquiera sorprende. En la conciencia general se instala como hecho natural. Como “nota de color”. Impacta más la foto del atleta que baja un nanosegundo en la prueba de 100 metros que esta fotografía de la carrera contra la muerte de unas madres del Chad. El primero es un dato nuevo. El segundo, una repetición. Y es la anestesia la que dispone arteramente del podio. Viaje uno por el mundo donde viaje detectará (disimulada) que la sensación social dominante es la de estupor. Arribamos a la cúspide de una fantástica construcción mundial que ya nada tiene que ver con el sueño que la antecedió. Nos llenamos la boca parloteando sobre beneficios tecnológicos de “la aldea global” y apenas si echamos un vistazo de ocasión a dramas sociales que suceden a minutos del centro de Florencia, Viena o Buenos Aires. Menos aún de Africa, la mártir. Allí la hambruna diezma etnias, tribus y países. Su fabulosa fuente de alimentos y otros productos se pierde por el abuso de los subsidios que imponen los países más fuertes. El amparo inmoral de EE.UU. a 25 mil de sus algodoneros lleva a 10 millones de africanos a no poder exportar el suyo. Y ni hablar de las matanzas que intereses globales se encargan de alentar.
Son muchas las veces en un día en las que cuesta creer que estemos en 2008. En el pico más alto de lo que (solemnes) llamamos civilización. Tal como se desbandó, hoy el progreso es un galimatías. El más inmoral de los consuelos pregona que siempre fue así “pero ahora lo sabemos”. No es cierto que sepamos tanto. La cruda información que acompaña escenas como la que vemos aquí resulta insoportable. Una encuesta de Acción contra el Hambre en la zona de Dogdoré, en el sudeste del país, constató la pérdida generalizada de cosechas debido a la violencia recurrente y los ataques contra la población civil .Unas 120.000 personas se han visto obligadas a desplazarse y refugiarse en las poblaciones cercanas. Las tensiones y los enfrentamientos entre rebeldes chadianos y el ejército del gobierno así como las incursiones procedentes de Darfur han provocado un estallido de la violencia contra civiles inocentes. A esto se suman las tradicionales tensiones existentes entre la población pastoral y la agropastoral. Ante dramas como éste, muchos deciden no homologarse a individuos en desgracia para no sufrir. Asocian Africa a un bestiario y las penurias de millones de sus habitantes a fatalidad geográfica. Pero “Es la historia, estúpido” la que empuja a estas madres chadianas a huir portando hijos y enseres. No las persigue un desborde de río o lava o un tornado. Escapan de la metralla, del machete, de la violación, del hambre. No pasa en Marte. Sucede a horas de jet de nosotros. En el continente de allí enfrente. Justo en el barrio austral del mundo donde también vivimos nosotros.


El 16 Jun a las 10:15 pm
Nuestro Eclipse
6658M. Este número era la cantidad de habitantes del planeta al 24-03-2008. Un millón de personas más cada 4 días y aumentando el ritmo. El sitio http://www.census.gov/main/www/popclock.html da la información actualizada cada 10seg.
El progreso permitió un aumento en el promedio de vida con guarismos distintos según la zona geográfica o sujeto a variaciones por guerras, epidemias, cataclismos o desequilibrios climáticos prolongados. El avance de la medicina en todos los ordenes, la mejora en las condiciones sanitarias, el avance en la producción, conservación y calidad de los alimentos, el acceso a fuentes de energía y otros aspectos más permitieron el crecimiento vegetativo sostenido de la población pero a costa de que flora y fauna nativas vayan desapareciendo rompiendo un equilibrio vital. Más personas que viven más y expandiéndose por doquier.
Este aumento exponencial de la población mundial trae aparejada una demanda proporcional de recursos naturales, bienes y servicios. Algunos artificialmente exacerbados por intereses comerciales y falta de cultura cívica. Sin embargo, existen límites naturales y de los otros. Países como China han tenido que establecer políticas de control poblacional permitiendo solo un hijo por pareja. Seguramente la India y otros seguirán un camino similar. Los métodos anticonceptivos, el aborto voluntario, esterilizaciones masivas consentidas o encubiertas, lanzar guerras preventivas locales o globales para diezmar poblaciones inconvenientes, apropiarse de territorios y recursos por la fuerza más otras pesadillas futuras atenuarán en algo este ritmo. Algunas, relacionadas con el Genoma Humano y otras, desconocidas aún.
Aún así, llegará el día en que la Tierra no podrá satisfacer todos los requerimientos ni absorber la contaminación de tantos. Será el punto de no retorno. Hay países que planifican colonizar Marte seguramente para poner a salvo a los elegidos. Los futuros Marcianos serán las clases dominantes que vayan a este destino salvador, NO los miles de millones que se pelearán por alimentos y agua en una Tierra agotada y contaminada. El Cambio climático en ciernes es solo un anticipo de lo que vendrá.
En el libro “Un mundo sin nosotros”, Alan Weisman plantéa un hipotético escenario donde el Hombre ha desaparecido y la Naturaleza recupera la armonía perdida. Dice que somos como langostas. También en “La Tierra permanece” se especula ante una probable epidemia global donde los pocos sobrevivientes deben volver a empezar.
Hay actores sociales que siguen actuando como si nada fuera a suceder, solo les importa continuar su frenesí de depredación y ganancias. El futuro inquietante parece lejos de sus propiedades, cajas y cuentas bancarias. Para ellos, la vida es hoy.
El rumbo actual es de colisión, solo se desconoce el momento exacto de la misma y quienes serán sus testigos.
Los Estadistas y las fuerzas vivas que podrían tomar acciones correctivas no vivirán para ver los resultados mas, sería su contribución a un futuro mundo mejor.