No es cosa de risa

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Y tanto no es, que este hombre tiene fama de cómico y miren la cara que lleva. Hastiado por los desatinos de su país, se vistió de carpintero, cargó un kit con “herramientas políticas” y fue hasta palacio a ofrecerle a su rey una ayuda de emergencia. Pese a tan melancólica traza Nabs Urde  es algo así como la réplica cívica más próxima a Nito Artaza con que cuenta el segundo “país bajo”: Bélgica. País (o dos países) donde parecen estar “de la cabeza”. Media población no aguanta a la otra y ambas rechazan dotarse de audífonos de buena voluntad para superar el “diálogo de sordos” que practican. Sordera doble. Una igual tozudez en dos idiomas distintos. Francófonos unos y holandófonos otros, estiran un incordio que involucra a un rey (Alberto II), a un primer ministro (Leterme) y a dos comunidades que cansadas de forcejear quieren separarse pero no saben cómo. Ni los une el amor ni el espanto. Aunque tampoco están para sacarse los ojos. Con no oir hablar más del otro bastaría. Pero ni eso consiguen acordar. Desean divorciarse socialmente, lo que supondría dos países y un lío enorme. Para colmo el  rey es solo rey, no un intérprete eficaz. Bélgica (como algunos países más en el mundo) está para el desarmadero.

Ocurre que hay países con fecha de vencimiento, surgidos a la historia por cesárea y  en  combos contra  cultura. Europa se hizo maxi  practicando esta evolución minimalista. Alguna vez (sobre mitad del siglo pasado) el Club de Roma advirtió a sus líderes que en realidad “la vieja dama indigna” no era una y compacta como suponía y se vanagloriaba.  Que tras año entero de estudios,  sabihondas cien cabezas habían dado por fin con su última verdad: que no una sino son 320 Europas las que hay, cada cual con ecosistema, idioma, costumbres diversas. Que el cantonal mosaico que surgió de la noche medieval seguía latiendo bajo la cáscara de la modernidad. Preciso diagnóstico. También Bélgica fueron varias. Hasta quedar en dos. Las que hoy pulsean y tambalean sin ceder un metro.

No parece que el personaje que manifiesta frente al portalón del rey sea un  cómico. O practica un humor frío estilo Verdaguer o habrá que ser belga para saborear lo agudísimo de su chiste. Vemos que se apersonó con un kit de bricolage político y aseguran que intentaba ofrecerselo al monarca como reparador de urgencia. Si es solo eso, es menos que poco. Una metáfora visual no le sirve al rey para mejorar la realidad ni a uno para desternillarse de risa. De haber informado el “pie” de la fotografía que solo se trataba de un joven algo pánfilo uno se habría puesto en su favor y en contra del rey y del emperramiento de los belgas en dejar de ser belgas. Ante tan floja prueba de comicidad lo primero que uno siente es que las cosas están peor de lo que se creía.
Hay quienes dan en el clavo mejor que este “carpintero”. Noches atrás un programa de TV  imitó la célebre puesta radial de «La guerra de los mundos» (Orson Welles, 1938) y simuló la independencia de la región belga de Flandes. El anuncio atemorizó a la audiencia y desencadenó reacciones. Los actores improvisaron falsas conexiones en directo con el Parlamento flamenco en Bruselas y con el Palacio Real. Hasta dieron por cierto que el rey Alberto II  se había fugado a África desde donde seguía “la evolución de los acontecimientos”. Fue un aldabonazo sobre la inacción de un país de 10 millones de belgas que polemizan en tres lenguas ¡oficiales! (neerlandés, francés y alemán). Este lío fue el que motivó a nuestro cómico la idea de acercarle al rey unas herramientas para ajustar unas visagras, cambiar unos clavitos y equilibrar el siempre sensible flotador del water. Chistes así puede hacerlos así un cómico a un rey de 2008. De tratarse de una testa dorada de dos siglos atrás seguro lo remitía con su kit a una mazmorra o al Congo. ¿Si lo hiciera ante la Rosada? No duraría lo que un cigarrillo. O lo sacude la manopla de D’Elía o lo echa a gritos Moreno o le sonreiría Massa el empalagoso.Too much para un cómico.

Un comentario a “No es cosa de risa”

  1. Federico dijo:

    La experiencia del isomorfismo transnivélico que se percibe en su comentario final nuevamente me causa agrado y simpatía por su pluma.
    Interesante examen de la Cultura Europea repartida en 320 piezas de ese hermoso rompecabezas de la UE.-
    FMP

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