(a Susana Viau)
Que la iglesia de Cristo necesitase 500 años para poder entronizar a un poverello que recordase al de Asís, prueba que hace 2013 años algo no fue como contaron. Cristo hizo lo que pudo, pero eran 12 y algunos sueltos más contra ásperos feriantes que curraban en la vereda del Templo. No constan latigazos a ningún banquero con pollera. Fue una escaramuza. Seguro.
¿Cómo explicarlo? El símil de los Reyes Magos ayuda. Aún dura. Padres que no se lo creen pero sí se lo hacen creer a sus hijos (sic). A la casi única bronca en serio que le agarró a Cristo alguna vez, el Mercado le sigue sacando dividendos aún hoy. Oyeron el batifondo pero prosiguieron contentos su almuerzo. Continuar leyendo →


