26/03/2013
por Esteban Peicovich
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Tengo miedo por Francisco

(a Susana Viau)

Que la iglesia de Cristo necesitase 500 años para poder entronizar a un poverello que recordase al de Asís, prueba que hace 2013 años algo no fue como contaron. Cristo hizo lo que pudo, pero eran 12 y algunos sueltos más contra ásperos feriantes que curraban en la vereda del Templo. No constan latigazos a ningún banquero con pollera. Fue una escaramuza. Seguro.

¿Cómo explicarlo? El símil de los Reyes Magos ayuda. Aún dura. Padres que no se lo creen pero sí se lo hacen creer a sus hijos (sic). A la casi única bronca en serio que le agarró a Cristo alguna vez, el Mercado le sigue sacando dividendos aún hoy. Oyeron el batifondo pero prosiguieron contentos su almuerzo. Continuar leyendo →

13/03/2013
por Esteban Peicovich
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La Dominatrix y el Plañidero

Mientras desayunaba hoy con unos duos de cello de Boccherini (así exorciso los “pases” ramplones de los loros radiales) reparé en cuánto mejor habría sido educarme en el siglo V a.C. en Pekin, que en el XX en Berisso. De tocarme nacer en aquel instante de Oriente, habría ingresado con solo 5 años y presto para dibujar ideogramas en la cartilla. ¿Escribiendo “Mamá me ama o me mima” en mandarín? No, nada de eso. Confucio veía más allá de su nariz. Fortalecía el almácigo infantil con fábulas de mensaje social. En nuestro 2013 escolarmente devastado conmueve saber que 2500 años atrás (?) la primera de las frases de iniciación de esos párvulos fuese “El hombre es naturalmente bueno”. Continuar leyendo →