Textos

El proceder de la infancia

infancia-copy-2.jpg

Campesinos, panaderos, equilibristas, violeteras, químicos, lectores de agua y hasta buzos, no surgen del repollo del cielo sino de esa mutante paridora de prodigios que es la especie. Ella también provee de poetas al mundo. Motivos tiene. Necesita que imaginen lo aún no sucedido. Que cuiden el almácigo de lo inclasificable. Que impidan toda repetición. También para que la palabra sostenga al día y a la noche. Así, con su soplo verbal, ellos la pasan proponiendo nuevos génesis de recambio. Para estas en apariencia fútiles tareas están los poetas. “Espias de Dios”, según Shakespeare. “Legisladores del mundo”, según Shelley. “Tejedores de palabras”, según Safo.Diagnostica la tradición que “de poeta y de loco, todos tenemos un poco”. Pero no explica porque algunos son muchísimos mas locos que otros y se pasan la vida trabajando gratis como vicarios de la locura y de la poesía públicas. Este es el servicio que los poetas prestan a la sociedad. Y a no quejarse. No es insalubre ni incómodo. Y bien que se los recompensa por ello: cantan, celebran, inventan y salen (y vuelven) del mundo, en formidables aparatos de volar hechos solo con palabras. Para un animal humano no es poca cosa. Que en medio de un país huérfano, como el argentino, unos seres algo inválidos y contra natura, siempre fuera de moda y negados a las pericias básicas (como arreglar un grifo, conducir automóviles o meter la mano en la lata) insistan en imaginar lo que sucede en donde dicen no sucede nada (allí, justo en el camino paralelo al camino) es acontecimiento prodigioso. Lo hagan con agraciadas o desgraciadas voces.Sigue pareciéndome que San Pablo fue un evangelista de la poética al decir de aldea en aldea “Sois como dioses y no os dais cuenta”. A su modo advertía que en cada ser humano hay poeta portátil. Dormido, en ejercicio, o a la espera. Que cada vida es biografía en el sentido de “vida a escribir”. Y que el tiempo que nos queda por vivir es igual al que nos resta por escribir. Siento que “la infancia del procedimiento” contiene la clave misma de la poesía pues el hágase la luz del procedimiento está en la infancia. Y en como recorremos el tiempo del mundo con ella posada intacta en nuestro hombro. Como pájaro que nos da de ver. Y de cantar. En mi caso este asunto es claro y campesino: escribo para vivir. Me siento un ser suelto que tiene en la palabra su cédula de identidad. Fui así desde el arranque. Según mi madre, durante el primer tiempo en la cuna solo dije “yea yea yepa”. Jitanjáfora de tránsito que me acompañó hasta comenzar a escribir. Ya habitante de la cinta sin fin me busqué un idioma hijo. Un sitio donde fuera nuevo vivir. La madraza poesía. La posada y camino a la vez. La jeroglífica por naturaleza. Tierra de todos que se alza con fauna y flora propias entre lo razonado y lo sensible. Intima luz que explora los bordes del sentido. Maga de la que espero me murmure un incierto día (o noche) lo porvenir/me.

Esteban Peicovich / Diciembre ’07

Mi Mujer en Rayos

Un amoroso estudio radiográfico de mi mujer
permite comprobar que la naturaleza
contempló también su belleza interior.
Por ejemplo, esas teselas bizantinas
caídas por el tallo de su guitarra oculta.

Se le ve en su vestido más noche
la desnuda luciérnaga.

Hay ese breve recodo en su columna
y luego la protocolaria curva sonriente
sobre la que descansa el sistema
de su elegancia serenamente náutica.

Hay sus riñones, con ronroneo de Alhambra
y el arco dispensador de sus caderas,
un miriñaque obsceno
ofrecido hasta el fin.

Y hay la Vía Láctea en viaje intercostal
y una rosa que dice si y no, desde un andamio.

También se muestra nítido el esternón
donde suele esperarme.

Estas son apenas las primeras imágenes
de la constelación de mi mujer por dentro.
Dar las de afuera escapa a las angulaciones
y compases de la astronomía.

Sólo se sabe que no tiene término
y que aun dormida ondula,
en pliegues invisibles,
como una buena luz.

(de “La bañera azul”, 1993)


SELECTED POEMS

Translated from the Spanish by Fiona Mackintosh

Esteban Peicovich was born in Argentina in 1930 of an Argentine campesina and a Croatian sailor. Self-taught, his early working life from the ages of 16-28 was spent in a beef refrigeration plant in La Plata, but he has since channelled his energies into the more heated worlds of journalism and literature. Peicovich was for 15 years a correspondent in Madrid (1974-1989) and is currently a regular columnist for La Nación. In his capacity as a journalist he has interviewed Borges, Cela, Cabrera Infante, Bryce Echenique, Vargas Llosa, Onetti, and Roa Bastos, amongst others. He has published significant works on two figures who in their distinct spheres have both been hugely influential on Argentina this century, namely Perón and Borges.

Something of Peicovich’s warmth and sincerity can be gleaned by listening to his late-night radio programme, ‘Los palabristas’ on Buenos Aires’ Radio Municipal. Weekdays at 11pm his genial and resonant tones can be heard, speaking to “oyentes lectores y escritores oyentes” [reading listeners and listening writers] alike. These programmes are devoted to the discussion of Argentine and world literature.

Peicovich’s own contribution to Argentine literature consists of five published books of poetry – Palabra limpia de mí (1960) [My honest word], La vida continúa (1963) [Life goes on], Poemas plagiados (1970) [Plagiarized poems], Instrucciones al pavo real (1993) [Instructions to the peacock] and La bañera azul (1994) [The blue bathtub]. Poemas plagiados is to be re-edited in Valencia, Spain, in October 1999. Peicovich also has one forthcoming book of poems, La pena capital, and is currently working on a collection entitled El zoo portátil.

Despite his extensive media connections, Peicovich has modestly resisted on principle the temptation to promote his own work. This article thus aims to compensate for that reticence by way of promotion in print. Whilst in Buenos Aires for a period of six months’ research, I had the privilege of being introduced to Peicovich by a friend, who suggested to him that I might be able to assist in checking some existing, but as yet unpublished, English translations of his poetry. Checking turned into serious revision and finally led to beginning completely new translations. The versions which follow are a result of this collaboration.

The tone of Peicovich’s poetry has diverse facets. It radiates humour, often makes playful allusions to things metaphysical and Biblical, yet at its core there is a serious desire not to lose human warmth and purpose. Whilst never communicating real despair, there is often a strong hint of post-lapsarian nostalgia. The concept of ‘suceder’, both in the sense of ‘to happen’ and ‘to follow on, successively’ is a key one in his poetry, which also examines the working of poetic language. Finally, Peicovich occasionally uses neologisms, or proper nouns more familiar to an Argentinian reader. Capturing all these elements, and trying to be faithful to his highly personal style poses many challenges to the translator.

Peicovich the journalist and Peicovich the poet overlap in this imaginary interview with Jesus Christ.I have tried to retain the clipped, curriculum vitae-style of the original.


La entrevista

Esenio, treinta y tres años
soltero, nacido en Nazareth
adorado en Belén
bautizado en el Jordán
huido a Egipto
tentado en Jericó
distribuidor de panes
y de peces
amigo de ladrones
miel del traidor
cómplice de Lázaro
azar de Barrabás
terror del Sanedrín
dilema de Pilatos.
Y de aquí en más, esas horas
de las que no hay memoria clara.
Y nada más hay, ni yo siquiera,
pues trasvasado fui a otros seres
donde sucedo y me suceden
ustedes
rogándome aclare la razón de este viaje
dos mil años después.

 

The interview

Essenian, 33 years old
bachelor, born in Nazareth
worshipped in Bethlehem
baptized in the Jordan
fled to Egypt
tempted in Jericho
distributor of loaves
and fishes
friend of thieves
honey to the traitor
accomplice of Lazarus
break for Barabbas
terror of the Sanhedrim
Pilate’s dilemma.
And since then, all those hours
of which no clear memory remains.
Nothing remains, not even me,
now emptied out into other souls
following them and followed then
by you
asking me to explain the reason for this journey
two thousand years on.


 

The main decision made in translating ‘Theory’ was to keep the same verb in English (to make) for both concepts as in the Spanish hacer; although in English one would write a love poem, and to make a love poem perhaps sounds a little unusual, I think it is most important to keep the parallel which underpins the central conceit of the poem.

 

Teoría

Hacer un poema de amor no es hacer el amor
sino tan sólo navegar encima,
al lado, detrás del tiburón.
Hacer un poema de amor no es hacer el amor
sino tan sólo dibujar una futura cara en el espejo.
Puede hacerse mil veces y una vez
y no estar seguro ni del amor ni del poema
y el tiburón detrás,
y el tiburón ya en tí
y el espejo en la espera.

Theory

Making a love poem is not making love
but only sailing above,
at the side, behind the shark.
Making a love poem is not making love
Only drawing a future face in the mirror.
It can be done a thousand times and once
without being sure either of love or of the poem,
and the shark behind,
and the shark already in you
and the mirror in waiting.

 

 

The major problem in the poem ‘Exercise in Rhetoric’ is the existence in Spanish of two words for humming-bird – picaflor and colibrí – which are synonyms, but the first of which is beautifully descriptive of the action of the bird, darting at the flower with its characteristically long and pointed beak. Peicovich not only coins two new verbs (picaflorear and colibrear) from these names, but also bases the main metaphor of the poem around this suggestive difference. Dissatisfied with my attempts to invent a convincing-sounding synonym for humming-bird which would also suggest the needle-like action of the beak and the consequent assassin metaphor, I took the liberty (approved by Peicovich) of changing the assassin to a thief and coining the synonym honey-bird. This has a nice alliterative connection to humming-bird and also suggests the action of stealing pollen from the flower like a bee taking honey.


Ejercicio de oratoria

En la fiesta del lenguaje hay palabras espejo
como picaflorear y colibrear.
Ambas viven su gemelo silencio en la garganta
y cuando una flor las llama liberan sinonimia.
Una se dirige hacia el polen con aguja.
Otra sobrevuela los pétalos y espera.
Un picaflor es asesino a cara descubierta.
Un colibrí el eufemismo en cómplice saqueo.
Esto es lo que hacen las palabras
con sus pájaros de azogue en la garganta.
Y tal vez sea así
como funciona el aparato locutor de la belleza.

 

Exercise in rhetoric

In the feast of language there are mirror words
like honey-bird and humming-bird.
Both live a twin silence in the throat
till called by a flower to free synonymity.
One darts for the pollen with a needle.
The other planes above the petals and waits.
A honey-bird is unashamedly a thief.
A humming-bird its euphemism, sharing the spoils.
This is the way of words
with their quicksilver birds in the throat.
Perhaps that’s how things work,
in the broadcasting of beauty.

Inspired by the wonderful tranquility of Buenos Aires’ Jardín botánico, this poem – like several of Peicovich’s – features a proper noun perhaps less familiar to European readers. The ginkgo is a Japanese tree with fan-shaped leaves, and I have therefore inserted the word ‘tree’ for elucidation. The idea of ‘historia natural’ is difficult to capture; obviously it is on the literal level a story about nature, the falling of rose petals, but the symbolic import of this event summing up the entire history of man, with the Biblical connotations of man’s fall, must also be expressed, as must the field of scientific study brought into play by the set phrase ‘natural history’.

 

Jardín botánico

Curvado como el mundo
un hombre relee en el periódico
lo nada nuevo sucedido en el espejo
después de Cristo.
En la inmovilidad de la luz
Una rosa está a punto de no ser.
Y cae.
La historia natural acontece
en el instante en que vuela la ceniza
de su cigarro
y los ojos se le olvidan en la lectura
inútil.
Invisible, la biblia de hojas verdes
bate el aire, perfuma, murmura,
y por lo bajo anuncia
la única noticia posible.

 

Botanic garden

Curved like the world
a man re-reads in the newspaper
the no-news repeated in the mirror
since the time of Christ.
In the stillness of the light
the ginkgo tree muses.
A rose is almost over.
It falls.
Natural history is occurring
just at the moment when the ash floats
from his cigar
and his eyes wander, reading
distractedly.
Invisible, the green-leafed Bible
beats the air, perfumes it, murmurs,
and softly announces
the only possible news.

Diagnóstico

Cuando no escribo
las palabras se agolpan
en la yema de los dedos
pulsan, respiran agitadas
gritan allí en su ahogo
y yo en hipócrita gesto me hago
el sordo not to hear
digo es la humedad
los huesos, el gobierno
no escucho el timbre,
no estoy para nadie.
Y acudo al dermatólogo
con otras palabras,
mercenarias:
picor, alergia, eczema.
La nonata poesía del verdugo
hace estragos.

Diagnostic

When I don’t write
the words pile up
on my fingertips
they pulsate, breathe feverishly
cry out in their drowning
and I in a gesture of hypocrisy pretend
not to hear
I say it’s the humidity
my bones, the government
I’m not at home to anyone.
And I resort to the dermatologist
using other words,
mercenary words:
itch, allergy, eczema.
The unborn poetry of the executioner
wreaks havoc.

 

 

Peicovich, we can safely assume, would not be in favour of genetically modified tomatoes.


La bañera azul

El mejor poema escrito esta semana
son los doce tomates hechos crecer
en la buena tierra de la bañera azul
que se buscó otro oficio en la terraza.

Como yo, están verdes todavía. Y como yo
esperan cada tarde la lluvia y el sosiego.

Busco entablar conversación, la mínima,
pedirles el secreto de vegetar en gloria
dorados por el sol y amamantados por la noche.

Deseo esa noble genética que los hace nacer
y morir, irrepetibles, en sus pequeños destinos
que cruzan del amarillo al verde humildísimo
hasta apagarse en sucesivo rojo.

Los doce tomates que alumbran mi azotea
han nacido también de las manos de Dios.
Tan sólo reclamo mi derecho a ser tratado
por él, de igual manera, con igual cuidado.

Pido que ajuste el mecanismo de su obra
y ese argumento de la huida: el tiempo.
Nacer en primavera, disolverse en invierno
desconocer la silenciosa edad de la tortuga.

Sólo ser cada año, una vez, ese estallido
de antiguo asombro: la renovación exacta
del jazmín, la locuacidad de la albahaca
y los tomates, amándose de noche,
hasta amanecer repentinamente soles
en la sonrisa de la tierra.

 

The blue bathtub

The best poem written this week
is the twelve tomatoes growing
in the rich soil of the blue bathtub
that found itself a new job on the terrace.

Like me, they are still green. And like me,
they wait every evening for calm and rain.

I try to make conversation, however limited,
ask them the secret of vegetating in glory
gilded by the sun and suckled by the night.

I crave this noble genetics that causes them to be born
and to die, unrepeatable, in their humble destinies
which pass from yellow to the humblest green
till they are quenched in successive red.

The twelve tomatoes which brighten my roof garden
are also born from the hands of God.
I only claim my right to be treated by him
in the same way, with the same care.

I ask him to adjust the workings of his world
and of time: that narrative of flight.
To be born in spring, to dissolve into winter
unaware of the silent age of the turtle.

Just to be each year, once, that outburst
of ancient wonder: the perfect renewal
of jasmine, the loquacity of sweet basil
and tomatoes, amorous by night,
till suddenly they dawn as suns
in the smile of the earth.

 

In ‘Europe’ it was important to get across the image of the seagulls as being like puffed-up old ladies, ridiculous in their aristocratic pretensions. Peicovich settled for the translation ‘great dames’, preferring the overtones of aristocracy in ‘dames’ to the simpler ‘ladies’. We rejected ‘grand dames’ on account of the awkwardness of the repeated ‘d’.

Europa

Grandes señoras, las gaviotas desayunan soberbias
en los bordes morados del mar de Amsterdam.
Cuando el primer Vermeer alumbra el horizonte
ellas untan sus patas en petróleo
y picotean lo que llega del mundo.

Las grandes señoras están ciegas.
Confunden el velero, se posan torpemente
en el mastil de los semáforos de la Wilhelmstraat
y allí se quedan, redondas y blancas,
sin saber cómo morir.

En ninguna se ve ese relámpago que hace volar
a sus famélicas hermanas del Mediterráneo.
Ninguna insinúa perderse en el mar
o aligerarse
más allá del plomo de sus alas.

No hay una sola con forma de mujer italiana
o de guitarra griega.
A ninguna le ha quedado en la estría del ojo
el refusilo último del color de Van Gogh.

Debajo de sus plumas, las gaviotas de Amsterdam
han perdido la estructura del vuelo
el pájaro que eran.
Grandes señoras, las gaviotas de Amsterdam
ya no son ni de la tierra ni del mar.

 

Europe

Great dames, the seagulls breakfast haughtily
on the purple shores of the sea of Amsterdam.
When the first Vermeer lightens the horizon
they dip their feet in petroleum
and peck at what the world washes up.

These great dames are blind.
Mistakenly seeing sailing ships, they sit clumsily
on the masts of Wilhelmstraat traffic lights
and linger there, round and white,
not knowing how to die.

None of them has that spark that propels into flight
her starving Mediterranean sisters.
None tries to lose herself in the sea
or to lighten
the leadenness of her wings.

Not one has the figure of an Italian woman
or the curves of a Greek guitar.
None of them holds in the corner of her eye
the last glint of Van Gogh’s colour.

Beneath their feathers, the seagulls of Amsterdam
have lost the structure of flight,
the bird they once were.
Great dames, the seagulls of Amsterdam
are now no longer of the sea nor of the land.

 

The following poem centres around the image of a chaja, which is a bird native to Argentina, about the size of a peacock, and commonly seen in the countryside. On ranches and estancias in the South, it acts as a sentry, giving warning of strangers. It is an inland bird, rarely seen by the sea. Probably the closest equivalent bird familiar to non-Argentinians is the albatross, but this could not be subsituted since it too appears in the poem. An explanatory note thus seems the only solution.

 

El viaje

Sólo somos un leve error
en la dirección de vuelo
de las aves del Paraíso.

Y ahora volvemos a casa

The journey

We are only a slight error
in the direction of flight
of the birds of Paradise.

And now we are returning home.

 

 

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.